Ayer el periódico El Español publicaba una noticia con el siguiente titular: ‘Almacenar CO2 en el subsuelo, un negocio que está a punto de despegar en España: desde la cuenca del Ebro a Murcia’.

La noticia recoge que Nexwell ‘anunció en el otoño pasado que iba a investigar el potencial de un depósito subterráneo de 46 km2 en el noroeste de la Región de Murcia y con capacidad para albergar 366 millones de toneladas de carbono.’
‘Esta área ubicada a 850 metros de profundidad fue catalogada por el Instituto Geológico y Minero de España como un gran almacén geológico potencial de CO2’. Esto se recoge en un estudio de 2010 que nombra el almacén como ‘BG-GE-08’.
Ese estudio indicaba que el proyecto de Murcia ‘puede ser considerado como un proyecto robusto cuyas mayores dudas creemos conciernen a la capacidad final… Estas dudas serían fáciles de resolver mediante una segunda fase de trabajos’.
La noticia expone que la empresa ‘ya obtuvo de la Dirección General… un primer permiso de exploración’ y que después ‘solicitó realizar un sondeo de monitorización para estudios geotécnicos y sísmicos’ que está ‘en fase de evaluación ambiental’.
Y que a nivel nacional hay otros dos proyectos en estudio: uno en la cuenca del Ebro de 100.000 toneladas en proyecto piloto, pues ‘la inyección de CO2 provocará un aumento de presión que podría dar lugar a escenarios de riesgo por sobrepresión’.
Otro en la costa de Tarragona, el que citamos en Pleno porque le habían dado 205 millones de euros de fondos verdes europeos a Repsol. Y bueno, también cita de pasada el de Teruel, ‘rechazado por los alcaldes de la zona’. Eso hay en España.
Y si a Repsol le dieron hace unos meses 205 millones de fondos verdes para un almacén de 54 millones de toneladas de CO2 aquí, en el noroeste, hablamos de un proyecto con una capacidad aparente de 366 millones, casi siete veces superior.
Hay mucho dinero en juego, y esta nueva noticia en prensa vuelve a recordarnos que esto no ha acabado, por mucha buena declaración. O nos tomarnos el tema más en serio o los gases que otros generan acabaran bajo nuestra tierra.
Esto no solo es cosa de los políticos. También de la población.