Dos horas de retraso de aperitivo. Y es que la moción pedía transferir dinero entre partidas cuando en el presupuesto no existía una partida para arreglar la calle Begastri, PP y X Cehegín no lo previnieron en su acuerdo. Así no era legal, algo que advirtió el PSOE antes de comenzar, pues nadie se había percatado.
Así que nada más empezar ya teníamos el circo montado. El PSOE con el gracias al grupo municipal socialista, al que debemos tanto, cuestionando la necesidad de que el pleno fuera urgente. PP y X Cehegín acusándoles de no avisar antes del error por estar ocupados en Murcia, incapaces ni de agradecer la advertencia dada.
Costaba poco decir gracias, aun pensando que los otros solo buscaban rédito político. Sobre todo si llevas la responsabilidad del error bajo tus espaldas, pues de no haberse resuelto ese aspecto este pleno no habría servido de nada. Sin embargo, solo nosotros fuimos capaces de darlas. Vienen elecciones y toca ‘escalada’.
Lo cierto es que unos y otros se pasaron 15 años prometiendo que arreglarían la calle Begastri buscando rédito político. Cuando las obras de la primera fase se aprobaron por unanimidad, todos corrieron a hacer vídeos, fotos y publicaciones diciendo que si la calle se hacía era gracias a ellos, buscando sacar rédito político.
Las obras se retrasaron meses, sin que nadie explicara nada, y mientras unos lo criticaban buscando rédito político otros se echaban fotos con la plana mayor de Murcia antes de abrir la calle, buscando rédito político. Y cuando se inundó la calle una semana después de abrirla… ¡Oh Ferrán! Ahí sí que hay rédito político.
La realidad es la que es, la que explicamos. Las obras se recepcionan el día 27 de febrero con el visto bueno del Ayuntamiento, día en que se abre la calle. Inundación el 6 de marzo. El 7 dice el concejal que ya tenía localizado el problema y que la subsanación sería inmediata, pero el 8 vuelve a inundarse la calle.
Y si es entendible que de un día para otro el problema no se arreglara, no lo es que el 12 de abril se volviera a inundar la calle porque no se había hecho nada. El 15 la alcaldesa le echa la culpa a la burocracia, burocracia que sí permitió que lo del tubo provisional se informara el día 16, se contratara el día 16 y el 18 estuviera instalado.
Pero el 10 de agosto se volvió a inundar porque el tubo no impidió que la arqueta se atrancara por los arrastres del viento. Ahí el concejal salió diciendo que la actuación definitiva estaba en marcha, pero el contrato del proyecto definitivo se firmó el 14 de mayo, 69 días después de la primera inundación. Y hasta septiembre no estaba.
94.400 € de arreglo, un 20 % de los 460.000 € que costó la obra. Y mientras se tramita el pleno, nueva inundación, pese a los ‘caballones’ instalados en las calles aledañas. Un dinero que de momento tendremos que pagar los cehegineros, a la espera de saber y llamar a filas a los culpables de la cagada.
La partida se creó, quitando de partidas supuestamente ajustadas. Nos abstuvimos porque la situación hay que afrontarla. Dejar el problema sin atender solo agravará la situación de las familias afectadas. Y más allá de lo hecho o sin hacer por el gobierno, que ya habrá tiempo de criticarlo, hay que tener las prioridades claras.
La prioridad es arreglar el problema. Después buscar a todos los responsables para que asuman sus errores, a ver si por una vez, que ya está bien, no son los vecinos quienes pagan. Hay que aprender de lo que ha pasado, para no cometer las mismas faltas. Y luego, lo último, buscar cómo sacar rédito político de las desgracias.